Jerusalén

Jerusalem

La capital de Israel

David, una vez ungido como rey por todas las tribus de Israel (antes del 1000), conquistó esta pequeña ciudad cananea fortificada (2 Sam 5,3-10), situada entre Judá y las tribus del centro. Esta ciudad ya aparecía, bajo el nombre de Salem, en el relato del encuentro entre Abrahán y «Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo» (Gn 14,18).

Jerusalén nombre significa «ciudad de(l dios) Salem», dios cananeo de la fecundidad. Salomón construyó en ella el primer Templo* (1 Re 6). Después de su muerte, las tribus del Norte se rebelaron y formaron el reino de Israel: el templo de Betel fue rival del de Jerusalén durante dos siglos (1 Re 12). Desde la reforma de Josías (622), el templo de Jerusalén permaneció como único santuario de Israel hasta la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor en el 587 (2 Re 24-25).

Después del edicto de Ciro (538), los exiliados volvieron y reconstruyeron la ciudad; el segundo Templo es consagrado en el 515 (Esd 5); hacia él vienen en peregrinación judíos de toda la diáspora. Durante la persecución del rey de Siria Antíoco IV (167), el templo fue profanado; en el 164, Judas Macabeo lo vuelve a consagrar. Hacia el 20 antes de nuestra era, bajo la ocupación romana, Herodes el Grande realiza enormes trabajos para embellecer la ciudad y agrandar el Templo; el muro occidental (antiguamente llamado «Muro de las lamentaciones») es un vestigio de ello. Es esta magnífica ciudad, descrita por el historiador judío Flavio Josefo, la que Jesús y sus discípulos conocieron y admiraron (Mt 24,1).

En el 70, la revuelta judía es sometida por los romanos, que incendian el Templo y la ciudad. Antes del asedio, los cristianos habían abandonado Jerusalén.

Jerusalén para Jesús y los cristianos

La prueba del exilio* había sido una etapa hacia una concepción espiritual de la ciudad. La ruina del 70 y sobre todo la destrucción del Templo acabaron esta evolución. Jerusalén era el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo; de ahora en adelante, esta presencia de Dios ya no está ligada al Templo. Jesús había dicho a la samaritana: «Está llegando la hora, mejor dicho, ha llegado ya, en que para dar culto al Padre no tendréis que subir a este monte [el Garizín] ni ir a Jerusalén (…) Los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad» (Jn 4,21.23).

El evangelio de Lucas da una gran importancia a Jerusalén. Jesús es presentado en ella, en el Templo (Lc 2,22), después vuelve a ella a los 12 años (Lc 2,41). Se subraya su «subida a Jerusalén» (Lc 9,51 a 19,48). Un día llora sobre la ciudad, que «no ha sabido encontrar la paz» (Lc 19,44); es el lugar de su pasión y de su muerte, pero también de su resurrección. Después de Pascua, Jesús envía a sus discípulos: «Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra» (Hch 1,7). En los Hechos de los Apóstoles, Lucas muestra cómo la Iglesia naciente deja la Jerusalén de la historia para extenderse hasta en el corazón del Imperio: Roma.

Pablo, a propósito de las relaciones entre cristianos y judíos, opone la ciudad de Jerusalén actual a «la Jerusalén de lo alto, libre, que es nuestra madre» (Gál 4,26); este polémico lenguaje pretende hacer reflexionar a los cristianos, tentados de copiar la religión judía, sobre la novedad del Evangelio y del Reino de Dios. Del mismo modo en la carta a los Hebreos (Heb 12,22-24) y en el Apocalipsis, que habla de la «nueva Jerusalén que bajaba del cielo» (Ap 21,1-2); ya no tiene templo, «pues el Señor Dios todopoderoso y el Cordero son su templo» (Ap 21,22). Así, en el cristianismo ya no existe ciudad santa ni tierra santa, pues Dios ha establecido su morada en el corazón de los creyentes (1 Cor 3,16), en las asambleas reunidas en su nombre (Mt 18,20).

Fuente: Cuadernos Bíblicos nº 123, Evd, 2005

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6 comentarios en “Jerusalén”

  1. Jerusalen en un principio era una ciudad cananea, en el tiempo de abrahan se llamaba salem y era rey melquisedec sacerdote del dios altisimo, que bendijo a abrahan, cuando regresaba del rescate de lot; david la conquisto cuando fue ungido rey por el profeta samuel, fue un guerrero victorioso y querido por israel; su hijo salomon construyo el primer templo, que mas taede fue destruido por nabucodonosor; cuando regresaron los exiliados volvieron a reconstruir el templo; finalmente la ciudad es destruida por los romanos en el año 70 d.c.; jerusalen es una ciudad sagrada para el cristianismo, judaismo y el islamismo.

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