Verdad, fidelidad

verdad, fidelidad

Las dos palabras, «fidelidad» y «verdad», no son completamente sinónimas, pues corresponden a dos lenguas en la Biblia. En hebreo (AT), la palabra ‘émet (del verbo ‘amán) designa la solidez, la fidelidad. Su contrario es la infidelidad, la ruptura, la traición. Pero en griego (NT), la palabra aletheia significa lo que es desvelado, claro, la verdad (de a-Iethés: no oculto). Su contrario es el error o bien la mentira.

Solidez

Con ‘émet, es el sentido de solidez, fiabilidad, el que domina. Del mismo verbo ‘amán viene amén, que hay traducir no por «así sea», como un simple deseo, sino por un compromiso: «es verdad, es cierto» o «tengo confianza». Si alguien es sólido, fiable, fiel, ése es el Dios de Israel. Frecuentemente se le compara con una roca, una ciudadela, una muralla, un escudo: imágenes de seguridad, de confianza (Sal 18,3). De la misma manera en la Ley: «La ley del Señor es perfecta (…) los juicios del Señor son verdad» (Sal 19,8.10). El que escucha las palabras de Jesús y las pone en práctica construye su casa sobre roca (Mt 7,24).

Fidelidad

A lo largo de los siglos, Dios se muestra fiel con su pueblo: «Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es un Dios fiel que cumple su alianza* y tiene misericordia por mil generaciones con quienes lo aman y cumplen sus mandamientos» (Dt 7,9). Después de haber recibido el oráculo de Natán, David puede decir a Dios: «Tus palabras son verdaderas» (2 Sam 7,28); el Señor es «el Dios leal (o del amén)» (Is 65,16). A su vez, espera de su pueblo la misma fidelidad: «Se te ha hecho saber, hombre, lo que es bueno, lo que el Señor pide de ti: tan sólo respetar el derecho, amar la fidelidad y obedecer humildemente a tu Dios» (Miq 6,8). Pero la espera del Señor muchas veces es defraudada, pues el hombre es cambiante, infiel en sus relaciones humanas, incluso conyugales (Mal 2,10.1415), Y con Dios (Mal 3,6-7). Sin embargo, fiel a su amor*, el Señor hará todo para conducir hacia él el corazón de su esposa infiel (Jr 3,12; Os 2).

Verdad

Juan presenta a Jesús como el revelador del Padre: está «lleno de gracia* y de verdad» (Jn1,14); él puede decir: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre sino por mí» (Jn 14,6). Jesús actúa «conforme a la verdad» (Jn3,21): sus acciones y sus discursos dan testimonio de que sus obras proceden de Dios. Ante Pilato: «Mi misión consiste en dar testimonio de la verdad. Para eso nací y para eso vine al mundo. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz» (Jn18,37). Llama a dar al Padre «un culto en espíritu y en verdad» (Jn 4,23), ya no en el Templo* de Jerusalén o en el de los samaritanos, sino en lo secreto del corazón que escucha su palabra y trata de vivir con él y como él. Antes de su partida, Jesús anuncia la venida del Espíritu* Santo: «Cuando venga el Espíritu de la verdad, os iluminará para que podáis entender la verdad completa», para la plena comprensión de la revelación del Padre (Jn16,13).

Para Pablo, el evangelio* de Cristo es «palabra de verdad, evangelio que os salva» (Ef1,13). Revela los misterios ocultos que Jesús ha desvelado: la buena nueva del amor del Padre, que quiere reconciliar con él a todos los seres humanos y adoptarlos como sus hijos (Ef1,5-10).

Fuente: Cuadernos Bíblicos nº123, Evd, 2005

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3 comentarios en “Verdad, fidelidad”

  1. Rafael Sanz Carrera muy buen día, casi termina el año 2013 esto me permite sobre todo agradecerte, todo lo que has hecho por mi con tus estudios BÍBLICOS. Vivía como en un callejón sin salida, no sabía nada, mi asistencia dominical no era suficiente, me sentía perdido. Ahora puedo decirte con toda honestidad y certeza, que desde que inicie con la lectura de tus estudios, ya no vivo como lo hacía. (inseguridad, miiedos, etc.) Nada que ver como vivo ahora. Sé de antemano que me falta demasiado por aprender, y eso me da confianza de seguir perseverando, tu información así me lo demuestra.
    Ruego y suplico porque YAVHE, YESHUA Y EL ESPÍRITU SANTO siga iluminando tu entendimiento, aclarando tus pensamientos y concediendote el don de la sabiduría y así cumplir con la voluntad divina.
    Esto me hace recordar a Ananias cuando fue con Saulo de Tarso, con tu información también seremos más prósperos en todas las áreas de nuestras vidas.
    Cordialmente
    ANTONIO CARBAJAL

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