DÍA DEL SEÑOR, PARUSÍA (hemera tou Kyriou, parousía)

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En los profetas, las palabras «Día» y «Día del Señor» designan de ordinario el momento decisivo de la intervención victoriosa de Dios en el mundo (ls 13,6; Sof 1,7), aludiendo al castigo (Am 5,18), a la purificación o liberación de Israel (Zac 12-13; Miq 3,2), así como al juicio de las naciones (Sof 1,14-18; Zac 14,12).

En la literatura apocalíptica y neotestamentaria, la expresión anunciará la catástrofe repentina y última del juicio final (Mt 10,15; 24,19.36; Rom 2,5.16; 2 Tes 2,2; 2 Pe 3,10-12). Sin duda se trata ya de los días del Señor o del Hijo del hombre en Mt 24,42 y en Lc 17,22; pero Pablo irá más lejos todavía aplicando directamente a Jesús la expresión bíblica Día del Señor (1 Tes 5,2), llamado también Día de Cristo (Flp 1,6.10 Y 2,16). El Día del Señor se relaciona entonces con su venida o su parusía (2 Tes 2,1-2).

El substantivo «parusía», transcrito del griego, cuya radical significa «estar presente» o «llegar», «visitar» o «venir», indica en sentido neutro una presencia (1 Cor 16,17) y, en sentido helenístico, la visita solemne o la llegada de un príncipe o de un emperador a una ciudad de su reino. Esta visita solemne daba lugar a grandes festejos: un cortejo triunfal, discursos, la entrega de una corona de oro, distribuciones alimenticias, etc. La parusía de un príncipe celebra su «epifanía», es decir, su manifestación gloriosa. A pesar del peligro de esta expresión, politizada en aquella época, la literatura intertestamentaria (pero no los Setenta) la aplicó a veces a la venida gloriosa de Dios en el Sinaí (Flavio Josefo, Antiq. Jud. 3,80) o a su venida escatológica (2 Baruc 30,1).

Además de Mt 24,3s, Pablo sobre todo recogerá esta expresión en 1 Tes 2,19; 3,13; 4,15; 5,23; y 1 Cor 15,23. No se trata entonces de un regreso de Cristo a la tierra en los últimos tiempos, sino de la venida del Señor, que vendrá a buscarnos. El escenario que se despliega en 1 Tes 4,13-17 es especialmente significativo en este sentido: si, como en el Sinaí, el Señor baja de los cielos, es para atraer a sí, en los aires, a la comunidad de los creyentes que salen a su encuentro. El grito arameo Marana tha!, de origen litúrgico, significa: iSeñor nuestro, ven! (en imperativo: 1 Cor 16,22; Ap 22,20): no ya: «¡Vuelve a la tierra!», sino: «¡Ven pronto a buscarnos y a arrancarnos del juicio que se acerca!» (cf. 1 Tes 1,10).

 Autor: C. Perrot, en Cuadernos Bíblicos, 88

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4 comentarios en “DÍA DEL SEÑOR, PARUSÍA (hemera tou Kyriou, parousía)”

  1. excelente comentario de temas muy importantes como la parusía,me ayuda mucho aclarar el concepto que tengo del tema y tambien me da una herramienta para ayudar a otros. Muchas gracias, cuando tenga un poco mas de estabilidad económica hago el curso

  2. Rafael Sanz Carrera muy buen día, nuevamente agradezco la información que nos compartes, para nuestra edificación. Este estudio me sigue ayudando a tener una mejor comprensión de la palabra y así aplicarla a mi diario vivir para servir a nuestro prójimo. Saludos, bendiciones y más éxito en todas las áreas de tu vida…….

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