JUZGAR, JUEZ, JUICIO (krinein, krites, krima, krisis)

The Village of Hallstatt, Salzkammergut - AustriaEsta entrada pertenece a Vocabulario Paulino

La radical griega krinô significa ante todo «separar», luego «decidir» y «juzgar» en el sentido de emitir una decisión legal; puede confundirse entonces fácilmente con «condenar».

En la Escritura y en los Setenta, la palabra pertenece sobre todo al vocabulario legal o judicial; a veces, reviste un sentido más amplio, el de estimar o juzgar por uno mismo, en su fuero interior, como en Pablo en 1 Cor 10,15; 11,13; Rom 14,5.

Pero el apóstol insistirá sobre todo en el juicio escatológico de Dios: el día de la cólera, cuando se revele el justo juicio de Dios (Rom 2,5); el día en que Dios juzgue los secretos de los hombres (Rom 2,16; d. Rom 2,2; 3,6.8; 11,33; 13,2; 1 Cor 5,13).

El título de juez no se aplica aquí a Jesús, aunque, en un caso sobre todo, el juicio proceda del Señor (1 Cor 4,4; 11,32). Es verdad que Dios es el juez universal en Heb 12,23; 13,4; y Sant 4,12, y Jesús es designado también como juez según Hch 10,42; Sant 5,9; 1 Pe 4,5; 2 Tim 4,1.8, es decir, en una literatura posterior. Pero en Pablo Jesús es ante todo el que viene a liberar al creyente de la cólera del juicio final de Dios (1 Tes 1,10). De hecho, el apóstol no recoge la expresión «Hijo del hombre», que designa entre otras cosas al juez escatológico según Dn 7,13-14.

Se observará por otra parte la ambigüedad del lenguaje joánico en estas circunstancias, en donde Jesús es a la vez el que juzga y el que no juzga (Jn 3,17; 8,15-16.26; 12,47).

La perseverancia y la fe de los fieles son el signo del justo juicio (krisis) de Dios (2 Tes 1,5).

Si sólo Dios juzga a los hombres, y especialmente a «los de fuera» (2, Cor 5,13), el creyente, que no ha de arrastrar de ningún modo a su hermano ante los jueces de la ciudad (1 Cor 6,1s), tampoco tiene que juzgarlo (Rom 14,3.10); sin embargo, cada uno tiene que ejercer el juicio sobre sí mismo, en el Espíritu (1 Cor 2,14-15), o también dejarse juzgar por la comunidad (1 Cor 6,1 s). En un caso sobre todo, el de la cena comunitaria cristiana, cuando el creyente no sepa medir perfectamente el sentido y el valor del gesto eucarístico, entonces: come y bebe su propio juicio y su condenación (krima: 1 Cor 11,29; no parece tratarse aquí de la indignidad moral).

Autor: C. Perrot, en Cuadernos Bíblicos, 88

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