Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura. La Palabra que viene de Dios y habla de Dios para salvar al mundo

cartel_14871_DO0052_-_PortadaLa Pontificia Comisión Bíblica publicó, el 22 de febrero del 2014, un documento sobre la Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura. La Palabra que viene de Dios y habla de Dios para salvar al mundo (Ciudad del Vaticano, Librería Editora Vaticana, 2014, 254 páginas).

Conviene tener claro que este documento no constituye una declaración oficial del Magisterio sobre el tema, ni pretende exponer una doctrina completa sobre la inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura, sino solo referir los resultados de un atento estudio exegético de los textos bíblicos en lo que concierne a su proveniencia de Dios y su verdad. Recuérdese en este sentido lo que el papa Francisco dijo a esta misma Pontificia Comisión Bíblica en el Discurso del 12 de abril de 2013.

Pues bien, tras haber tratado el concepto de inspiración de los textos bíblicos, la relación entre Dios y los autores humanos y cuál es la verdad que tales escritos nos transmiten, la Comisión Bíblica se detiene a examinar algunas dificultades que parecen problemáticas desde el punto de vista histórico o ético-social. Para responder a estos interrogantes es necesario leer y comprender de manera adecuada los textos que plantean dificultades, teniendo en cuenta los resultados de las ciencias modernas y su tema principal: Dios y su plan de salvación. Tal aproximación muestra que es posible su­perar y explicar las dudas que se suscitan contra la verdad y la proveniencia de Dios.

A continuación reproducimos parte de un artículo publicado por L’Obsservatore Romano del 31 de octubre del 2014 , donde el Secretario de dicha Comisión, Klemens StocK, explica algunas características del documento (la división en apartados es nuestra):

En la asamblea sinodal de 2008 sobre la Sagrada Escritura en la vida y en la misión de la Iglesia se sugirió un estudio profundo de las dos características principales de la Biblia, o sea, su inspiración y su verdad. La Comisión, aceptando esta sugerencia, comenzó su reflexión basándose en la enseñanza del Vaticano II, que encontramos en la constitución dogmática Dei Verbum.

A partir de esta pista, el documento de la Comisión considera, ante todo, la naturaleza de los libros sagrados.

  • La primera parte está dedicada a verificar qué testimonian sobre su proveniencia de Dios.
  • La segunda parte investiga cómo se presenta la verdad que Dios quiere comunicarnos.
  • Sigue la tercera parte, que se ocupa de algunos pasajes dela Biblia que parecen cuestionar su verdad y, en consecuencia, su inspiración.
  1. Según cuanto testimonian los mismos textos sagrados, su proveniencia de Dios se presenta de diferentes modos. Se indican algunos ejemplos.

    1. Moisés es llamado por Dios, se convierte en mediador entre Dios y el pueblo de Israel y debe comunicar a su pueblo, oralmente o por escrito (cf. Éxodo 24, 4; 34, 27; Deuteronomio 31, 9), las instrucciones recibidas de Dios.
    2. Es parecido el caso de los profetas que, después de haber sido llamados por Dios (por ejemplo, Isaías 6, 1-13), reciben las palabras de Dios para comunicarlas al pueblo, a veces con el mandato explícito de ponerlas por escrito (cf. Jeremías 36, 2).
    3. Para el autor del libro del Sirácida, la lectura meditativa y creyente «de la Ley, de los Profetas y de los demás libros de nuestros padres» se convierte en fuente de la sabiduría que «viene del Señor» (Sirácida 1, 1) y lo impulsa a escribir su obra.
    4. Es característico de todos los escritos del Nuevo Testamento que la persona de Jesús medie toda relación de los autores con Dios.
      1. El apóstol Pablo reafirma su relación inmediata con Jesús resucitado (1 Corintios 9, 1; 15, 8) y la considera don recibido de Dios Padre (cf. Gálatas 1, 15-16; también Gálatas 1, 12).
      2. El autor del cuarto evangelio testimonia su contemplación de la gloria del Hijo unigénito (Juan 1, 14) y se presenta como testigo ocular de lo que relata y cómo es instruido y guiado por el Espíritu de verdad mandado por Jesús glorificado.
      3. Es diferente el caso del autor del Evangelio de Lucas y del de la carta a los Hebreos.
        1. El primero basa su relato «de todo lo que Jesús hizo y enseñó» (Hechos 1, 1) en «testigos oculares y servidores de la Palabra» (Lucas 1, 2);
        2. el segundo se refiere a testigos oyentes del anuncio del Señor para su exposición de «semejante salvación» (Hebreos 2, 3).
    5. Los datos bíblicos recogidos de esta manera no constituyen una doctrina integral sobre la inspiración bíblica, pero dicha doctrina debe tenerlos en cuenta.
  2. La salvación humana es el fin de la revelación de Dios.

    1. Según la Dei Verbum , los libros bíblicos comunican la verdad por cuanto está relacionada con esta salvación (n. 11). Según esta misma constitución, la verdad que se encuentra en el centro de la revelación se refiere a Dios mismo y a la salvación humana, y alcanza su revelación plena en la persona de Jesús (n. 2). En consecuencia, se deben tener en cuenta dos aspectos.
      1. Primero: la lectura que corresponde a la finalidad de la Sagrada Escritura es la que busca en ella el conocimiento de Dios y de su salvación.
      2. Segundo: la venida de Jesús, y con ella el culmen de la revelación, es preparada por una larga «economía» de la revelación divina. Los libros bíblicos no solo testimonian la meta (Nuevo Testamento), sino también el camino de preparación (Antiguo Testamento). Por eso la verdad plena sobre Dios y sobre su salvación no se encuentra en una lectura reducida a libros individuales y aislados, sino solamente en una lectura «canónica», a la luz que viene de la persona de Jesús.
    2. El documento refiere la verdad que se manifiesta en distintos libros bíblicos.
      1. El culmen de la revelación sobre Dios y la salvación traída por Jesús puede expresarse en referencia a Mateo (28, 19-20): Jesús revela a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, a Dios que es y vive en sí mismo una comunión perfecta. Jesús llama a sus discípulos al seguimiento (Mateo 4, 18-22), a la comunión de vida con Él, y les manda hacer discípulos a todos los pueblos (Mateo 28, 19), es decir, introducirlos en la misma comunión de vida con Él.
      2. Jesús también expresa en Juan (17, 24) su deseo más elevado. La verdad sobre Dios y sobre la salvación humana, revelada por y en Jesús, puede sintetizarse así: Dios es perfecta comunión en sí mismo y Dios ofrece la comunión de vida consigo a todos los seres humanos por medio de su Hijo (cf. también Dei Verbum , 2).
  3. Entre los textos que parecen problemáticos desde el punto de vista de lo que sucedió efectivamente.

    1. El documento se ocupa de los relatos del ciclo de Abraham (especialmente Génesis 15) y del paso del mar (Éxodo 14), de los libros de Tobías y Jonás, de los evangelios de la infancia (Mateo 1-2; Lucas 1-2), de los relatos de milagros y de los relatos pascuales. Aludimos a estas explicaciones:
      1. Con respecto a Abraham, se pone de relieve el carácter normativo de su comportamiento; en cuanto al paso del mar, (se pone de relieve) la salvación realizada completamente por el Señor; se muestra el carácter sapiencial y edificante del libro de Tobías y se indican algunos temas teológicos del libro de Jonás.
      2. Los evangelios de la infancia sirven como introducciones a los dos evangelios y establecen las características de la persona y la obra de Jesús ya en sus orígenes.
      3. Las acciones extraordinarias de Jesús constituyen una parte esencial de su ministerio. Los términos «obras con poder» las califican como manifestaciones del reino de Dios que se hizo cercano y llama a la conversión, y a «signos» les da el carácter de revelaciones de la identidad de Jesús que llaman a la fe en Él.
      4. Las numerosas divergencias en los detalles de los relatos pascuales pueden dirigir la atención al «perenne valor teológico de los evangelios» (instrucción Sancta Mater Ecclesia), es decir, a la posibilidad de encontrar un comentario teológico -expresado de modo narrativo-, que indique la relación de los hechos narrados con Dios.
    2. Ejemplos de prácticas escandalosas y contrarias a la enseñanza de Jesús son la oración a Dios que pide venganza (por ejemplo, en el Salmo 109), o dedicarse al exterminio de los habitantes de Canáan (Deuteronomio 7, 1-2; Josué 6-11). Colocarlos en su contexto histórico y literario sirve para comprender mejor su significado original, pero para los cristianos únicamente el ejemplo y la enseñanza de Jesús son válidos.

El estudio de los libros bíblicos en referencia a su auto-testimonio sobre la proveniencia de Dios y a la verdad que nos transmiten pone de relieve los diversos modos de la relación de sus autores con Dios y de la expresión de la verdad, que sigue estando orientada al conocimiento de Dios y de su salvación.

Se llega al culmen en la persona de Jesús, en quien se verifica la revelación plena de la verdad. La comprensión adecuada de la inspiración y de la verdad bíblica debe basarse en el papel de la persona y obra de Jesús.

Fuente: KLEMENS STOCK, Secretario de la Pontificia Comisión Bíblica, en el L’Obsservatore Romano del 31 de octubre del 2014

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10 comentarios en “Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura. La Palabra que viene de Dios y habla de Dios para salvar al mundo”

  1. La sagrada escritura es palabra de DIOS, tiene como objetivo el conocimiento de la fe en nuestro señor jesucristo, unico camino para la salvacion de la humanidad.

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