Señor (Kyrios)

JC004Senor

Esta entrada pertenece a la serie de Vocabulario Paulino.

En los Setenta, Kyrios, Señor, empleado sin artículo, sustituye al nombre de YHWH, impronunciable para un piadoso judío. Traduce el hebreo Adonai, o el arameo Mar.

A partir del siglo II a.C., «Señor», como título real o imperial, se le aplica al soberano helenista, objeto de un culto. Este empleo pagano de Kyrios refuerza el uso de este título en las plegarias, los himnos, las confesiones de fe, en particular cuando se trata de afirmar la glorificación de Cristo: Para que ante el nombre de Jesús doble la rodilla todo lo que hay en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre (Flp 2,10-11). Nadie puede decir «Señor Jesús» más que por el Espíritu Santo (1 Cor 12,3).

Pablo utiliza kyrios en 275 ocasiones. 1 Cor 16,22 demuestra que el título de Señor no tiene solamente un origen helenista. El arameo Maranatha puede leerse: Maran atha, nuestro Señor viene (confesión de fe eucarística) o Marana tha, iVen, Señor nuestro! (oración escatológica).

Kyrios, que puede tener en el lenguaje corriente el sentido de «dueño», no tomó su sentido fuerte de «Señor», aplicado a Jesús, más que después de su resurrección. La liturgia permitió la transmisión y la extensión de la confesión de fe a Jesús como Señor: Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor, y si crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás (Rom 10,9).

Algunas aclaraciones finales:

  • Las tradiciones cristianas primitivas, herederas de los Setenta que reservaban kyrios para Dios, aplican a Cristo el título de «Señor», sin artículo (2 Cor 3,16.17.18; 11,17; 12,1).
  • «El Señor» (con artículo), se aplica más bien a Cristo como resucitado (2 Cor 3,17; 5,6.8.11; 8,5.19; 10,8.18; 12,8; 13,10; etc.).
  • En 1 Cor 8,6, Jesús, designado como Señor, es autor de la nueva creación: No hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo (viene) y a quien (vamos), y un solo Señor, Jesucristo, por el que todo (existe) y por el que nosotros (somos).
  • La expresión sorprendente, anunciar la muerte del Señor hasta que venga (1 Cor 11,26), muestra dos maneras de esperar al Señor: 1- acelerar su retorno final, su parusía, y 2- estar seguro de su presencia en la cena del Señor, en medio de la comunidad como en el día de Pascua. [Ya lo hemos comentado antes: el arameo Maranatha puede leerse: Maran atha, nuestro Señor viene (confesión de fe eucarística) o Marana tha, iVen, Señor nuestro! (oración escatológica).]
  • La expresión «en el Señor», añadida a una persona, a una acción o a una situación, expresa la realidad de la comunión actual en Cristo glorificado entre los que actúan y los que son objeto de esta acción (Rom 16,2.8.11.12.13.22). Indica también la pertenencia a Cristo (1 Cor 7,39).

Autor: M. Carrez, en el Vocabulario de las epístolas paulinas, Cuadernos bíblicos, n. 88

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