La ley del exterminio o del anatema

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En el libro del Deuteronomio leemos como Dios envía a Israel para desposeer a las naciones cananeas y eliminarlas: El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que vas a poseer, y expulsará de tu presencia a siete naciones más grandes y fuertes que tú, … 2 Cuando el Señor tu Dios te las haya entregado y tú las hayas derrotado, deberás destruirlas por completo. No harás ningún pacto con ellas, ni les tendrás compasión16 … en las ciudades de los pueblos que el Señor tu Dios te da como herencia, no dejarás nada con vida. 17 Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el Señor tu Dios te lo ha mandado  (Dt 7,1-2; 20,16-18). La orden es fielmente ejecutada por Josué (Jos 6-12). Está costumbre la volvemos a ver en el primer período de la monarquía en 1 Sam 15: 1 Un día Samuel le dijo a Saúl: «El Señor me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje del Señor. 2 Así dice el Señor Todopoderoso: “He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no lo dejaron pasar cuando salía de Egipto. 3 Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.”».

Surge inmediatamente la pregunta al leer estos pasajes: ¿Dios había dado la orden brutal de exterminar a los pueblos que vivían pacíficamente desde hacía mucho tiempo en aquella región? O en todo caso, ¿por qué Dios permitió que el pueblo elegido tuviera una actitud y comportamientos tan salvajes? La respuesta pasa por la adecuada interpretación y lectura de la Biblia, que en la Iglesia, se realiza según unos criterios generales y, siempre, bajo la guía del magisterio. Algunos de estos criterios son:

  1. topicEs importante identificar el género literario usado por el autor sagrado de cada libro. Pues aunque Dios es el Autor de los distintos libros de la Biblia, también es autor el hombre (hagiógrafo) que redacta bajo la luz de Dios, según sus talentos y cualidades humanas (cf. Dei Verbum, n. 11). Por eso, “para entender rectamente lo que el autor sagrado quiso afirmar en sus escritos, hay que atender cuidadosamente tanto a las formas nativas usadas de pensar, de hablar o de narrar vigentes en los tiempos del hagiógrafo, como a las que en aquella época solían usarse en el trato mutuo de los hombres”. (Dei Verbum, 12).
    • En el caso que estamos viendo, se trata del género de conquista militar que, en la mentalidad de aquella época histórica, implicaba que grupos humanos y tribus enteras pensaban que el derecho de conquista justificaba la eliminación de las poblaciones vencidas. Por tanto, el autor sagrado, que es también hijo de su tiempo, pensaba, como todo el pueblo de Israel, que el derecho de conquista, como tantas otras tradiciones culturales de su momento, era correcto y podía venir de Dios. 
    • Encontramos, así, dos acciones en los escritos sagrados: por un lado, la acción por la que Dios quiere comunicar su Palabra; y por otro, la acción del hombre que comprende y expresa el mensaje según su modo de pensar. Por eso, al contar Dios con autores humanos para la elaboración de la Biblia, “condesciende” (cf. Dei Verbum n. 13) con los hombres y permite que elementos importantes de su mensaje queden expresados en el ropaje de lo que pensaba y vivía un pueblo en una etapa concreta de su historia.
    • Para entender bien esta condescendencia de Dios es muy importante advertir que en el tiempo de la composición del Deuteronomio así como del libro de Josué, el anatema era un postulado teórico, puesto que en Judá ya no existían poblaciones no israelitas. La prescripción del anatema pudo ser el resultado de una proyección en el pasado de preocupaciones posteriores. En efecto, el Deuteronomio se preocupa de reforzar la identidad religiosa de un pueblo expuesto al peligro de los cultos extranjeros y de los matrimonios mixtos(El pueblo judío y sus escrituras sagradas en la Biblia cristiana, n. 56).
  2. Identificar los motivos y figuras bíblicas que aparecen en esos relatos ayuda a su correcta interpretación.
    1. artepinturadavidgoliatSegún esto, vemos como la Biblia describe la conquista como un conflicto entre dos grupos de diferente estructura económica-militar: la de los cananeos, de gran potencia (Dt 7,1; cf. también Nm 13,33; Dt 1,28; Am 2,9; etc.), y la de Israel, débil e indefenso; por lo tanto no se trataría tanto del modelo de conquista ideal, sino que, por el contrario, se trataría del triunfo del pequeño y débil sobre el fuerte y poderoso, muy de acuerdo con una “figura” bíblica bien refrendada en toda la Biblia, y en el Nuevo Testamento: Lc 1,52: De sus tronos derrocó a los poderosos, mientras que ha exaltado a los humildes; 1 Cor 1,27: Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. Todo esto nos lleva a una lectura e interpretación profética de la conquista, que consideraría las victorias militares como la realización del Reino de Dios en la tierra.
    2. Por otra parte, como se afirma en la misma Biblia, los cananeos son considerados culpables de graves crímenes (Gn 15:16; Lv 18,3.24-30; 20,23; Dt 9,4-5; etc.), incluido el de matar a sus hijos en rituales siniestros (Dt 12:31; 18,10-12). Así pues, el relato pretendería llevar a cabo en la historia el juicio de Dios, en el que Josué como “siervo del Señor” (Jos 24:29; Jue 2.8) asume el papel de ejecutor de la justicia divina: sus victorias son constantemente atribuidas al Señor y a su poder sobrehumano. El motivo bíblico de juicio sobre las naciones está ya en las historias de los orígenes, y también aparecerá en los profetas y los escritos apocalípticos cada vez que una nación -incluida Israel- sea juzgada por Dios como merecedora de sanción.
    3. Además hemos de considerar que la ley del “exterminio” o anatema se inspiraba en una normativa basada en el sentido sagrado del Pueblo de la Alianza: Porque para el Señor tu Dios tú eres un pueblo santo; él te eligió para que fueras su posesión exclusiva entre todos los pueblos de la tierra. (Dt 7,6), el cual ha de eliminar todo mal que hay en él. Dios no manda ciertamente obrar injusticias o abusos por razones religiosas, sino que pide obedecer a un deber de justicia, similar a la búsqueda, condena y aplicación de la pena al reo culpable de un gran crimen, ya sea un individuo o una comunidad. Por eso, tener piedad de un criminal es considerado como un acto de desobediencia e injusticia, y de complicidad con el mal (Dt 13,9-10; 19,13.21; 25:12; 1 Sam 15,18-19; 1 Reyes 20,42). Una vez más, por tanto, el hecho aparentemente violento debe ser interpretado como la firme disposición para eliminar el mal, a fin de salvaguardar el bien común.
  3. Identificar la corriente o tradición literaria a la que pertenece en texto. En efecto, esta ley de exterminio o anatema que aparece sobre todo en el Deuteronomio pertenece a un periodo de redacción tardío –como ya hemos dicho más arriba, pertenece a la literatura post-exilica-, momento en el que ya no existen como tales estos pueblos en Israel. Además, parece como si posteriormente, este enfoque deuteronomista de la violencia, fuese corregido y matizado por la misma Bíblia en las tradiciones y redacciones posteriores –las del Cronista y la Sacerdotal- que, a propósito de los mismos o parecidos hechos históricos, sugieren una interpretación más sosegada y espiritual.
  4. Bible-studyPor último se ha de interpretar la parte en el todo, es decir, leer la Escritura en su unidad. Estos relatos –como ya hemos dicho anteriormente– se han de integrar con los otros muchos pasajes bíblicos que anuncian la misericordia divina y el perdón, notas que presiden el horizonte y finalidad de todo el actuar salvífico de Dios. En efecto, hemos de leer la Escritura en su unidad, de forma que ningún pasaje sea considerado de modo aislado, como si por sí mismo fuese suficiente para expresar el mensaje de Dios a los hombres. Pues, como afirma Dei Verbum, el Antiguo Testamento, contiene “algunas cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos” (Dei Verbum n. 15) que han de leerse e interpretarse desde la plenitud de comprensión que recibe con el Nuevo Testamento (cf. Dei Verbum n. 16).

Conclusión:

  • La ley del exterminio o del anatema pertenece a una visión religiosa de la guerra (Nm 21,1-3; 31,1-53, etc).  Esta visión de la guerra de aquel tiempo parte de la idea de que aquellos contra los que se lucha son enemigos de Dios y obstructores de sus planes. De ahí que la guerra sea entendida como llevar a cabo un decreto divino, y que el resultado final sea la aniquilación del enemigo, como expresión de la fuerza de la ira de Dios. En efecto, esta interpretación de la guerra, que daba dimensión religiosa a una realidad existente de hecho, irá siendo corregida por la revelación progresivamente posterior, hasta el punto de que en el Nuevo Testamento pierde completamente aquella significación: se habla de guerra, pero no contra los hombres, todos ellos hijos del mismo Padre, sino contra el pecado y el mal. A la luz de esta enseñanza, la Iglesia considera la guerra como fruto del pecado, y el Concilio Vaticano II, “después de condenar la crueldad de la guerra, pretende hacer un ardiente llamamiento a los cristianos para que con el auxilio de Cristo, autor de la paz, cooperen con todos los hombres a cimentar la paz en la justicia y el amor, y a aportar los medios de la paz” (GS 77)
  • Por eso, tal como lo habían sugerido ya los mejores intérpretes de la tradición patrística, parece que conviene leer estos pasajes de la historia de la conquista en una clave un poco más simbólica, más metafórica o alegórica que literal, al estilo de la lectura que hacemos de ciertas parábolas evangélicas de juicio, como en: Mt 13,30 …Entonces les diré a los segadores: Recojan primero la mala hierba, y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.”»Mt 13, 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. 42 Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.  43 …El que tenga oídos, que oiga. Mt 25,30 Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.” Mt 25,41 Luego dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (Mt 13,30.41-43.50; 25,30.41; etc.).
  • En este mismo sentido, la ley del anatema pide al cristiano de hoy una interpretación más simbólica que literal, al estilo de lo que hacemos cuando leemos indicaciones del Señor como las que hace en Mt 5, 29 Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo… 30 Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala… Mt 18, 8 Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtatelo y arrójalo. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies. (Mt 5,29-30; 18,8).

Bibliografía

6 comentarios en “La ley del exterminio o del anatema”

  1. definitivamente para la mayoria de las personas y sobre todo aquellas que desconocen quien es dios padre YAHVE, que El tiene el poder ( omnipotencia ), la sabiduria (omniciencia ) para hacer lo que hace y el hombre en esa ignorancia todavía lo cuestiona. Las razones dadas son verdaderas y agregaria que esos pueblos paganos practicaban sacrificios de todo tipo incluyendo bebes y mujeres embarazadas a dioses falsos y eso podria contaminar al pueblo judío, y Dios quiere hombres sin mancha y esos serán los elegidos al final de los tiempos.

  2. La guerra contra el anatema que se lee en el antiguo testamento, ha evolucionado en el nuevo testamento de tal forma que la guerra que tenemos los cristianos, se refiere al pecado, es decir las ofensas que le hacemos a jesus con nuestro comportamiento, en la actualidad la humanidad esta plena guerra con nuestros actos que ofenden a dios: aborto, matrimonios homosexuales, drogas, desintegración familiar, ateísmo, falta de amor al prójimo, etc.

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