La música que viene de Dios

cantico07.jpgLa situación del Pueblo acorralado entre el mar y el ejército egipcio era humanamente insoluble, Ex 15,9: Decía el enemigo: “Los perseguiré y alcanzaré, repartiré el botín, se saciará mi codicia, empuñaré la espada, los agarrará mi mano”. Pero Dios estaba con su Pueblo y en lo imposible hizo brillar su gloria: Ex 15, 10 Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar, se hundieron como plomo en las aguas formidables. Por eso se dice al final del relato liberador (Ex14,31-15,1): 31 Vio, pues, Israel la mano potente que el Señor había desplegado contra los egipcios, y temió el pueblo al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este canto al Señor: «Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria, caballos y carros ha arrojado en el mar (Ex 15,1)… Casi, sin solución de continuidad, se pasa del relato del paso del mar Rojo con este cántico: la música, llena de alegría, surge espontanea al tocar la cercanía de Dios.

La música que viene de Dios

Se trata del primer canto nuevo del que la Escritura da noticia. No conocemos su música, pero debió de ser sincera, nacida de un profundo agradecimiento expresión de un hondo sentimiento de adoración. Debió de ser sobrecogedora: cualquiera habría podido tocar la presencia de Dios al escuchar aquel canto.

La maravilla de la separación de las aguas del mar rojo fue con frecuencia objeto de la alegría que experimentaba Israel ante la presencia y cercanía de Dios con su Pueblo, y que expresaba a través del canto en los salmos: Sal 65 (66); 77 (78); 105 (106); 135 (136).

Los Israelitas continuaron teniendo dificultades a lo largo de su historia pero Dios salía siempre al paso de esas dificultades y el pueblo renovaba su cantar: cfr. Sal 32 (33); 39 (40); 95 (96); 97 (98); 143 (144); 149. Su esperanza era alcanzar un momento en el que todo sería ya cántico nuevo.

Apc 15, 5: Y dijo el que está sentado en el trono: «Mira, hago nuevas todas las cosas». Y dijo: «Escribe: estas palabras son fieles y verdaderas»… Ante un Dios que siempre hace nuevas todas las cosas, sobran las palabras, y el alma rompe a cantar con un cantar nuevo. Ante el Dios que nos sorprende con su novedad, brotan espontaneas la alabanza y la adoración: el canto y el silencio. Uno y otro están íntimamente relacionados, porque ambos alcanzan hasta donde las palabras no llegan.

Un cántico nuevo

angel_violinLa venida de Cristo, su presencia y cercanía entre nosotros, ha inaugurado la salvación definitiva: Ap 7,10: Y gritan con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!». Se ha empezado a entonar el canto nuevo que ya no pasa: Ap, 5, 9-10: Y cantan un cántico nuevo: «Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado, y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinarán sobre la tierra». A la vez que estamos a la espera del momento en el que el canto sea pleno: Ap 14,3: Y cantan un cántico nuevo delante del trono, delante de los cuatro vivientes y los ancianos. Y nadie podía aprender el cántico sino los ciento cuarenta y cuatro mil, los rescatados de la tierra. Pues como dice Benedicto XVI, nuevo en el lenguaje bíblico: “no indica tanto la novedad exterior de las palabras, cuanto la plenitud última que sella la esperanza. Así pues, se canta la meta de la historia, en la que por fin callará la voz del mal (…). Pero después de este aspecto negativo se presenta, con un espacio mucho mayor, la dimensión positiva, la del nuevo mundo feliz que está a punto de llegar” (audiencia 26-I-2015); cfr. Sal 143 (144).

La música del cielo, en la tierra

angeles violínCuando el Cordero recibió el libro, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero; tenían cítaras y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo (Ap 5,8-9). Se menciona aquí el canto del cielo, es lógico que lo haga, porque Dios no es soledad, sino amor glorioso y gozoso. Y al canto del cielo de Is 6,3: y se gritaban uno a otro diciendo: «¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!» (cfr. Ap 4,8); se une al canto de la tierra en la entrada solemne de Jesús en Jerusalén: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! (Mc 11,9).

Al alcance de todos

Dice san Pablo en Ef 5, 19: Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. E insiste en Col 3,16: Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y es que la fe es amor, y por ello crea poesía y crea música. No es pues, cuestión de sensiblerías o de esteticismo: es cuestión de amor: de querer tratar a Dios con el realce de la ternura del corazón.

7 comentarios en “La música que viene de Dios”

  1. San Pablo interpreta esta primera experiencia cristiana, que se convirtió en patrimonio común de la Iglesia de los orígenes, cuando en la Carta a los Colosenses, tras haberles deseado: «La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza» (Col 3,16), exhorta a los cristianos a permanecer en la oración, cantando a Dios de corazón y con gratitud himnos y cánticos inspirados, instruyéndose y amonestándose
    con toda sabiduría, y les pide que este estilo de vida de oración sea aplicado a todo lo que hagan: «Todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre» (Col 3,17). La misma recomendación aparece en la Carta a los Efesios: «Llenaos más bien del Espíritu. Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Eph 5,18-20).

  2. son estudio que cada dia, nos ayudan aprender mas de Dios, que el todo poderoso le continue bendiciendo y anpliandole cada dia mas esa capasida de explicar con claridad para que a cada personas que le llegue ese estudio lo podamos entender y asi ampliar nuestro conocimiento en Dios.

  3. La musica celestial es un gran regalo divino, que dios nos regala como un premio a nuestro comportamiento con nuestro projimo y con las maravillas tan bellas y perfectas como la creacion; me imagino lo bello que fue el canto de los angeles cuando los pastorcillos se enteraron del nacimiento del niño dios, tambien los cantos que entono el pueblo de israel cuando cruzaron el mar rojo al frente de moises; el canto es para todos aquellos que cultivan constantemente el espiritu y alaban a dios todopoderoso.

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