San Jose en el Evangelio (y 2)

Esta entrada es continuación de San José en el Evangelio (1).

La decisión: “José… resolvió repudiarla en secreto” (Mt 1, 19)

descarga.jpgHe aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo… (Mt 1, 23; Is 7, 14). La Anunciación a Maria debió ocurrir poco después de los esponsales. Es sugerente pensar que fue en primavera, tras el largo invierno de la espera la humanidad empezaba una nueva etapa. La liturgia lo sitúa a finales de marzo para repetir con el Cantar de los Cantares:  el invierno se ha ido, las lluvias han cesado, las flores se abren, la higuera tiene yemas, la viña se perfuma, la tórtola canta (Cant 2,11-12).

“José… resolvió repudiarla en secreto” (Mt 1, 19). ¿Dudó de la virtud de María? Bastantes Padres de la Iglesia así lo creen: San Justino, San Juan Crisóstomo, San Ambrosio, San Agustín… Nosotros pensamos que no, pues nos repugna esa actitud de duda en Jose respecto a la virginidad de María. Preferimos, con mucho, la opinión de San Jerónimo: “José, sabedor de la virtud de María, rodeó de silencio el misterio que ignoraba”.

Por una parte no podía conservarla, pues a ello se oponía la Ley. No tenía ningún derecho sobre el fruto que llevaba en sus entrañas. Por otra parte, porque “era justo“, no quería denunciarla, ya que estaba envuelta en un misterio que ignoraba aunque presentía que venía de Dios. Sólo una cosa podía hacer, incluso a riesgo de difamarse él mismo. Se separaría de ella discretamente. Así se salvaba el honor de María y la obediencia a la Ley. Tal vez le acusaran de cobardía, pero eso era mejor que acusarla a ella… Pero José tarda en ejecutar su proyecto.

“Pero, apenas (José) había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor” (Mt 1,20)

ribera12Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David”, es llamado con el máximo respeto. Le saluda como descendiente de reyes, le da su título de nobleza, pues ha llegado el momento de recordar las promesas que fueron hechas a su antepasado el rey David y que han empezado ya a cumplirse. No temas recibir en tu casa a María, tu esposa. José temía que, quedándose, pareciera que asumía una paternidad a la que no tenía derecho, que se inmiscuía indiscretamente en un misterio que no le concernía, ofendiendo así al Señor. Pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Esta frase proporciona la clave del enigma y revela la prodigiosa grandeza de lo que se ha realizado Dios en el seno de María. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados“. Aunque José no haya participado en la concepción, se le anuncia que ejercerá de padre  —con todos sus derechos—, en especial el de darle un nombre: “Jesús” quiere decir “Salvador“; con ello afirma su naturaleza divina, porque ¿quién puede perdonar los pecados sino solo Dios?… Al mismo tiempo, toma conciencia del grandioso papel que le había sido asignado: ser esposo y padre, ser el cabeza de familia… Su respuesta es que sí: Al despertar José de su sueño, hizo como el ángel del Señor te había mandado.

Quizás en el posterior encuentro con María, al darse cuenta de que le había sido revelado el misterio también a él, le contaría todo con detalle y es posible que el la dijese alguna que otra vez aquel saludo:”Dios te salve, María, llena de eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús“. Y María respondería a su vez repitiendo una vez más los versículos del Magnificat

José subió… a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén…” (Lc 2, 4)

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta (Lc 2,1-4).

Quizá no les sorprendió a pesar de avanzado estado del embarazo el decreto de Augusto de ir cada uno a su ciudad a empadronarse pues la profecía de Miqueas (5, l), precisaba que Belén sería donde había de nacer el Mesías: Y tú,  Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel; sus orígenes son de antaño, de tiempos inmemoriales.

El viaje supuso un recorrido de 120 Km en varias jornadas. Llegarían cansado, y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada (Lc 2,6-7). La indignidad del lugar agarrota el corazón de José. “Belén —ha escrito Faber— fue su Cruz”.

Los ángeles se aparecen a los pastores dándoles indicaciones precisas para encontrar al Niño: Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño (Lc 2, 16-17). José no dejaba de asombrarse: ese niño era el Enviado de Dios, ese Mesías regio cuya gloria había cantado su antepasado el rey David: El Señor me ha dicho: Tú eres, mi Hijo, engendrado desde toda la eternidad. Pídeme y te daré las naciones en herencia y por dominio la tierra entera hasta sus últimos confines (Sal 2). Pero al tiempo que adora, se afirma en él la conciencia de la misión que le ha sido encomendada: ¡Dios le ha confiado a Su Hijo y lo ha puesto bajo su protección!.

Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al niño…  José le puso por nombre Jesús” (Lc 2, 21; Mt 1, 25)

Es muy probable que permanecieran en Belén -al menos hasta su huída a Egipto-, incluso pensase en quedarse allí definitivamente. Así cumpliría mejor su misión, pues allí debería vivir el Mesías a fin de que los hombres le reconocieran.

Pasada una semana: “Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al niño…  José le puso por nombre Jesús (Lc 2, 21; Mt 1, 25). A José correspondía —y no al sacerdote— imprimir en el cuerpo del niño el signo del pueblo de Dios. Antes de hacer la incisión, diría: “Bendito sea Yahveh, el Señor, que ha santificado a su bienamado desde el seno de su madre y grabado su Ley en nuestra carne. Marca a sus hijos con el signo de la Alianza para comunicarles las bendiciones de Abraham, nuestro padre”. Y los asistentes responderían con el salmista: “Bienaventurado el que has escogido para hijo“. Al tiempo que José hacía la incisión, se pronunciaba el nombre del niño: Jesús. Así se cumplía lo indicado: “María dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús“.  Era su primer gesto público como padre de Jesús. . ¡Con qué entusiasmo pronunciaría José las dos sílabas del nombre que acababa de imponer a su hijo!

La profecía de Simeón. “Su padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él” (Lc 2, 33)

giovanni_bellini_017Es de hacer notar que José tiene una presencia continua en todos los relatos de la infancia de Jesús: “José subió a Belén con María… Mientras ellos estaban allí… Los pastores encontraron a María y a José…  Ellos le llevaron a Jerusalén… Su padre y su madre estaban maravillados… Simeón los bendijo… Ellos volvieron a Galilea… Sus padres iban todos los años a Jerusalén… Ellos le encontraron en el Templo… Les estaba sujeto...

Así que no es de extrañarse que José acompañe a María para su purificación. A las puertas del Templo, José compró dos tórtolas para la ofrenda, no podía comprar un cordero. Estaban en el grupo de los pobres. Y fue entonces cuando algo inesperado sucedió: Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz… (Lc 2, 25-29).

circuncisionY después aquellas palabras proféticas y misteriosas: “Y a ti (María) una espada te atravesará el alma“… A José se le excluye de la profecía -él no estará en el Golgota-, pero con toda seguridad aquella profecía de Simeón le hirió en lo más profundo de su ser. En adelante su mirada vigilante quedará marcada por este angustioso anuncio.

María y José entran en el Templo. José deposita sobre el altar las dos tórtolas, excusándose ante el sacerdote por no poder ofrecer nada mejor a causa de su pobreza, y el sacerdote recita sobre María la oración prescrita. Luego, José saca de su bolsa los cinco siclos de plata exigidos para rescatar a Aquel que ha venido a rescatar al mundo.

Hacia el exilio. “Levántate, toma al nido y a su madre y huye a Egipto” (Mt 2, 13)

200px-Chapelle_Saint-Joseph_Amiens.jpg¿Cuánto tiempo transcurrió entre la Presentación en el Templo y la llegada de los Magos? Debieron de transcurrir varios meses; algunos exegetas incluso hablan de un año o más. La visita de los Magos a Belén es el único momento en el que no se menciona la presencia de José. ¿Por qué? No lo sé.

Tras todo lo sucedido en Jerusalén entre Herodes, los sumos sacerdotes y escribas, los magos fueron avisados misteriosamente para que no volvieran a ver a Herodes y regresaron por otro camino. José por su parte, “cuando ellos (los Magos) se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo». (Mt 2, 13-15).

La vida en Egipto: “José permaneció en Egipto hasta la muerte de Herodes” (Mt 2, 15)

san-jose-y-jesusAl tomar el camino de Egipto, José se acordaría de aquel otro José —el cual, según los designios de Dios, lo había prefigurado sin saberlo— que, dieciocho siglos antes, tuvo que seguir la misma ruta cuando fue vendido por sus hermanos.

La tradición dice que la Sagrada Familia pasó algún tiempo en Heliópolis, donde había una importante colonia de judíos emigrados y donde Ptolomeo Filométer había permitido la construcción de un templo que casi rivalizaba con el de Jerusalén. Según esa misma tradición vivieron en otros lugares también por las dificultades de José para encontrar trabajo. Cuando se es pobre y extranjero, no se conoce el idioma, no se tienen herramientas propias, y no se pueden dar más que vagas explicaciones sobre los motivos de la expatriación, ¡cuántas miradas recelosas y sonrisas insolentes hay que soportar! Muy probablemente conoció etapas de paro,  prolongadas estancias junto al tajo o en las plazas públicas, donde los patronos contrataban obreros para duros trabajos mal pagados.

El regreso a Nazaret: “Levantándose, tomó al niño y a la madre y partió a la tierra de Israel” (Mt 2, 21)

san-jose.jpg¿Cuánto tiempo duró la estancia en Egipto? San Buenaventura llega a proponer siete años; algunos Padres de la Iglesia hablan de unos cuarenta meses. La opinión más común entre los exegetas es que sería un tiempo no superior a uno o dos años: Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño. Levantándose, tomó al niño y a la madre y partió para la tierra de Israel” (Mt 2, 19-21).

José pensaría en volver a Belén, creyendo que así cumplía los designios de Dios y las profecías. Pero al llegar se enteró de que Arquelao reinaba en Judea y temió establecerse en esa provincia. Digno hijo de su padre, acababa de mandar decapitar tres mil de sus súbditos en el mismo Templo. Pensó que era más seguro ir a Galilea que se encontraba bajo la jurisdicción de Herodes Antipas, el cual parecía mostrar intenciones pacíficas y benévolas. Un sueño confirmó a José en su resolución.

No volvemos a saber nada de la familia de Nazaret hasta varios años después en el suceso del niño perdido y hallado en el Templo.

Al volverse ellos, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo echasen de ver” (Lc 2, 43) … “Tu padre y yo, apenados, te andábamos buscando”  (Lc  2, 48)

No dudemos en repetir la expresión de Bossuet, tomada por él mismo de San Juan Crisóstomo: «Dios ha dado a José todo lo que pertenece a un padre, sin detrimento de la virginidad». Dicho de otra manera: José no tuvo ninguna participación en el nacimiento natural de Jesús, pero exceptuando eso, su paternidad implica todos los privilegios, todos los deberes, todos los derechos que normalmente tiene en el hogar un padre de familia, de tal forma que el título que le conviene mejor es el de padre virginal de Jesús.

Cuando Jesús habla de “los asuntos de mi Padre” quiere decir que busca su gloria sometiéndose en todo a sus padres; a María, sin duda, pero también a José, “sombra de su Padre”, que representaba en el hogar de Nazaret la primera autoridad. ¿No podemos asegurar que era a él al primero que obedecía en todo?: “Bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto” (Lc 2, 51).

Podríamos seguir este trabajo pero lo dejamos -por ahora- aquí.

Bibliografía

6 comentarios en “San Jose en el Evangelio (y 2)”

  1. Jose era una persona justa y conocia perfectamente a maria, en ningun momento dudo de la honestidad de maria, como lo confirma san jeronimo; jose siempre llevo al niño jesus a cumplir las leyes judias, como por ejemplo, cundo cumplio los 8 dias de nacido lo circuncido de acuerdo a la ley de moises; cuando el rey herodes queria matar al niño jesus , huyo a egipto, posteriormente regreso a nazaret, cuando herodes habia muerto; jose siempre estuvo pendiente del desarrollo del niño que crecia en tamaño y sabiduria.

  2. Muy bello estudio. Entre los menos valorados figura José. Tan humilde este hombre y tan comprometido con el Padre Celestial, que fue digno ante sus ojos para que criara y protegiera a al Hijo de Dios, al salvador del mundo!!! Nosotros no le dejamos nuestros hijos a cualquiera, cuanto menos Elohim.

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