El aspecto sacrificial de la Eucaristía

Seguimos con “la Misa en la Biblia”. Esta vez dedicamos la entrada al sentido sacrificial de la Eucaristía. Veremos la relación que existe entre la muerte de Cristo en el Calvario y el sacrificio expiatorio del Yom Kipur que realizaba el sumo sacerdote; y de ambos aspectos con la Eucaristía.

“Esto lo hizo una sola vez y para siempre, cuando se ofreció a sí mismo” (Heb 7,27)

Cristo_crucificado.jpgSi leemos con atención el Capítulo 7 de la Carta a los Hebreos, vemos que trata acerca de la diferencia entre el sacerdocio de la Antigua y la Nueva Alianza. Por un lado, habla de la necesidad que tenían los sumos sacerdotes de la Antigua Alianza de purificarse ellos antes de ofrecer sacrificios y de su tener que estar continuamente ofreciendo sacrificios expiatorios, pues obviamente eran pecadores. Sin embargo, Jesús es un “mejor” Sumo Sacerdote pues no tiene necesidad de ofrecer continuamente sacrificios por los pecados: “esto lo hizo una sola vez y para siempre, cuando se ofreció a sí mismo” (Heb 7,27) en el Calvario.

Esta misma idea se desarrolla más adelante cuando se dice que: No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna (Heb 9,12). Jesús no tiene que estar entrando y saliendo del lugar Santísimo como el sumo sacerdote de Israel, Jesús entro en el santuario una sola vez y para siempre con su propia sangre. Se está hablando de la caducidad sacrificial de los rituales del Templo de Jerusalén, en cuanto que eran prefigura de la nueva Liturgia celestial inaugurada con Jesucristo como nuevo y eterno sumo sacerdote en el Templo celestial: Era necesario que todas estas cosas, que son figura de las realidades celestes, se purificaran con tales ritos, pero las realidades celestes mismas necesitan sacrificios superiores a estos (Heb 9,23).

La nueva Liturgia celestial necesita de otros sacrificios superiores a los anteriores. Pero, ¿por qué no dice “mejor sacrificio” si se trata de la Eucaristía? ¿Que “sacrificios” son estos? ¿Por qué son superiores? ¿Qué acción realiza Jesús en el cielo?: Esto es lo principal de todo el discurso: Tenemos un sumo sacerdote que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en los cielos, y es ministro del Santuario y de la Tienda verdadera, construida por el Señor y no por un hombre. En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios; de ahí la necesidad de que también Jesús tenga algo que ofrecer. (Heb 8,1-3).

La clave del papel sacerdotal de Jesús está en Heb 2,17: En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Aquí está la clave: Jesús Sumo Sacerdote ante el Padre cumple su función sacerdotal; ¿en qué consiste esta función? Es la misma que hacia el Sumo Sacerdote en Israel, hacer sacrificios de orden propiciatorio (expiatorio). Jesús por medio de su Sacrificio único crea el clima propicio a la reconciliación del hombre con Dios, pero además este único sacrificio, al renovarse día a día por nuestros pecados, cuando es ofrecido por la Iglesia en la Eucaristía, actualiza –de algún modo- el papel mediador y sacerdotal de Jesucristo; de este modo, la liturgia terrena se une a la liturgia celestial.

Nota. Como dato curioso, en los sacrificios expiatorios que “propiciaban” en la Antigua Alianza, la víctima era comida por el sacerdote oferente (que no era el Sumo Sacerdote, sino un sacerdote que participaba de la mediación del Sumo); y también era comida por el oferente como señal de que Dios había aceptado este sacrificio, cosa que también concuerda con nuestra Eucaristía donde la víctima Jesús es comida por el Sacerdote y el oferente como señal de nuestra salvación y Pascua.

El Sacrificio de la Cruz aún está vigente

descargaAhora, para tener una clara visión de la Misa como Sacrificio Perpetuo, conviene estudiar la actuación del Sumo Sacerdote en el Santo de los Santos del Templo de Israel el día de la Expiación (Yom Kippur) tal y como nos lo narra el Levítico.

Ese día el Sumo Sacerdote imponía las manos sobre la cabeza del animal y descargaba sobre el todos los pecados de Israel, a continuación era degollado y su sangre recogida en un recipiente noble. Después, con el recipiente en las manos y con gran temor el Sumo Sacerdote levantaba el velo que cerraba el paso a los mortales al Lugar Santísimo y entraba el solo a la presencia de Dios. Una vez dentro derramaba la sangre sobre el Propiciatorio del Arca -como testimonio de que el animal había muerto y con él los pecados de Israel-, y se consumaba la expiación de ese año.

Es importante tener en cuenta esto: el sumo sacerdote ministraba el perdón de Israel desde que se sacrificaba el cordero, se recogía la sangre y permanecía dentro del Lugar Santísimo. El sacrificio cesaba cuando el Sumo sacerdote salía de detrás de la cortina -o velo- como señal de que todo había concluido. Por tanto, el sacrificio estaba vigente todo el tiempo que mediaba desde la muerte del cordero hasta que salía del Sancta Santorum.

Esta es la razón por la cual la Iglesia proclama que la Eucaristía es un único Sacrificio, porque el único Sacrificio de Jesús aún está vigente. En efecto, Jesús sigue actuando como verdadero Sumo Sacerdote y una vez que entró en el verdadero Lugar Santísimo del cielo (la función litúrgica del Templo dejó de ser eficaz cuando el velo del Templo se rasgó de arriba abajo) llevando en sus manos su propia sangre como testimonio de que Él murió y con Él todos nuestros pecados, el sacrificio sigue vigente hasta que salga en el día en que vuelva para juzgar a vivos y muertos. La ministración de Jesús por la Redención de los hombres aún no ha terminado; Jesús no ha salido de la Presencia del Padre y, al igual que mientras el Sumo Sacerdote no salía del Lugar Santo el Sacrificio seguía vigente, del mismo modo el Sacrificio de la Cruz aún está vigente. Cuando Jesús regrese en Gloria, habrá salido del Lugar Santísimo y se habrá acabado su único sacrificio, esto será al final de los tiempos.

La Eucaristía es nuestra conexión con la mediación Sacerdotal de Jesús en el cielo, es el mismo y único sacrificio que se actualiza en la tierra mientras El ministra en el cielo. La Misa une la tierra con cielo y nos lleva directamente a la presencia de Dios por medio Jesús. Impresionante misterio este que custodia la Iglesia Católica. La Eucaristía es la renovación del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario… Decimos renovación, no repetición… porque este sacrificio no se puede repetir, pues es único y suficiente. En la Eucaristía, de una forma misteriosa, se renueva el mismo y único sacrificio del Calvario, es por esto que la Iglesia le llama Sacramento, pues esta es la forma en que nos “conectamos” con el Calvario y su poder redentor. Renovación quiere decir actualización de la salvación que Jesús nos da.

Guercino_-_Jesus_and_the_Samaritan_Woman.jpg¿Cómo se realiza esta “conexión”? ¿Se trata de una relación solo espiritual, intencional o de algo más? El Señor en su encuentro con la mujer Samaritana usa una frase muy clarificadora en ese sentido: Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así (Jn 4,23). Viene un culto de adoración que será bajo el poder del Espíritu y que será “verdadero”. La palabra griega usada para definir “verdad”, es “aletheia” que significa “verdad, pero no simplemente la verdad que se habla, la verdad de la idea, sino también la verdad de la realidad, la sinceridad, la verdad divina revelada al hombre”. Con esta palabra ”verdad”, no se hace referencia solo a la idea de verdad, sino a una realidad, se trata de un culto real y bajo el poder del Espíritu, no se trata de un culto meramente “espiritual” que son dos cosas diferentes.

Jesús vuelve a emplear esta misma palabra en su forma adverbial (alethos) en el discurso eucarístico de Cafarnaúm cuando dice: “Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida (Jn 6,55), como sinónimo de “realidad”, como lo opuesto a la ilusión. Claramente el Señor nos dice que el Nuevo Culto de Dios es la Eucaristía; que es un culto real, no solo espiritual, sino bajo el poder del Espíritu que es quien transforma en Pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo.

(seguiremos…)

Bibliografía

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