Leyendo la Carta a los Efesios

Desarrollaremos en esta entrada el esquema de ideas que se va desarrollando a través de la lectura de la Carta a los Efesios, presentado, con especial atención a aquellos puntos en que Efesios se aparta de Colosenses.

1. Introducción epistolar (1,1-23).

a) Encabezamiento (1,1s). Aparte la duda sobre “en Efeso” y el añadido “y del Señor Jesucristo”32, coincide en todo con Col 1,1s.

b) Primer exordio: el plan eterno de Dios (vv. 3-14). Toma las primeras palabras de 2 Cor 1,3 y se inspira en ellas para la continuación. La perspectiva de eternidad también viene determinada por dos temas paulinos: la “elección” (v. 4)33 y la “predestinación” (vv. 5s.11)34, que se concreta en la “redención por su sangre” (vv. 7.14)35 y la comunicación de su “sabiduría” y su “misterio” (vv. 8s)36, como cumplimiento tempestivo (v. 10a)37 del plan que Efesios define como “recapitularlo” (anakefalaioumai: v. 10b) todo en Cristo, así como el amor “recapitula” todos los mandamientos (Rom 13,9). Es decir, entendemos, que nada tiene valor si no se encuentra “en él” (la preposición “en” se refiere siete veces a Cristo en este solo fragmento).

Los vv. 11s devuelven la gloria al Padre (“para alabanza de su gloria”)38, mientras que vv. 13s introducen elementos que faltaban: el binomio evangelio- fe y el Espíritu Santo, relacionado con las promesas (cf. Gál 3,14) y designado como “arras” de nuestra herencia (cf. 2 Cor 5,5).

c) Segundo exordio: elogio de los destinatarios (vv. 15-23). Por la acción de gracias “en mis oraciones” (v. 16)39, se trata de un exordio, pero los contenidos coinciden más con el primer tema de Colosenses (comp. esp. vv. 15- 19 con Col 1,9-11). Sólo que, en vez de desembocar en el himno cristológico, ve a Cristo resucitado y sentado “a su derecha” (en dexia: v. 20)40, colocado sobre “principados y potestades” (v. 21a)41 y “sobre todo nombre que se nombra” (v. 21b)42, con todo sometido bajo sus pies (v. 22a)43, como “cabeza” de la Iglesia (v. 22b)44, la cual es su cuerpo (v. 23a; Col 1,18.24) y -según frase originalísima de Efesios- “plenitud de aquél que lo llena todo en todos” (v. 23b), es decir, suponemos, Dios45.

2. Las bases del cristianismo: de la muerte a la vida (2,1-22).

El paso de la muerte espiritual a la vida es descrito -a)- como “salvación”, mirando más al individuo (vv. 1-10) y -b)- como “paz”, mirando a las colectividades (vv. 11-22). Casi cada palabra tiene sus reflejos en Pablo, pero no se habla ni de “justificación” (como en Gálatas y Romanos) ni de “manifestación de la justicia de Dios” (como en Rom 1,17; 3,5.21s.25s).

a) La “salvación” (vv. 1-10). Vv. 1-3 expresan, en la línea de Col 2,13 y 3,6s, la muerte de la cual partíamos, culminando en la frase “hijos de ira por naturaleza”46. El paso a la vida (vv. 4-7) está puesto bajo el signo de la “riqueza” de Dios (vv. 4.7)47 en misericordia, amor, gracia y bondad. En cuanto a la idea de “vida” (vv. 5s), Efesios puede evocar textos como Rom 4,17.24s; 8,2.10, pero es mucho más rotundo: no sólo nos resucitó con Cristo (como decía Col 3,1), sino que nos sentó junto a él. En vv. 8-10, bajo la idea de una nueva creación48, el autor afronta una gran paradoja: eso no viene “de nosotros” (v. 8b)49 ni “de nuestras obras” (v. 9a)50, pero tiene por objeto las “buenas obras” (en la línea de Rom 2,7.10; 13,3; Gál 6,4.10; Col 1,10).

b) La “paz” entre los pueblos (vv. 11-22). Se habla, con bastante orden, de las premisas (vv. 11s), del hecho (vv. 13-18) y de sus consecuencias (vv. 19- 21).

Las premisas son una circuncisión “carnal” (v. 11)51 a pesar de las “alianzas” y la “promesa” (v. 12ab)52, frente a una incircuncisión “sin esperanza” y “atea” (v. 12cd)53.

La sustancia de vv. 13-18 está tomada de Colosenses: la paz y la reconciliación por la sangre de la cruz en el cuerpo de su carne (Col 1,18.22), así como la abrogación del decreto contrario (2,14) y el hombre nuevo (3,10). Efesios, además de la nueva creación (como en Ef 1,10), añade la evocación poética de Is 57,19 y la idea de una paz sin destruir nada… más que la misma “enemistad” (vv. 14.16).

La conclusión (vv. 19-22), por tanto, no es, como en Gál 3,28 y Col 3,11, que “ya no hay judíos ni griegos…”, sino que todos participamos de una misma ciudadanía (v. 19)54. Pasando (v. 20) a la imagen de la construcción, corrige 1 Cor 3,11 a la luz de Is 28,16: Cristo es la piedra angular; como fundamento quedan entonces los apóstoles y profetas, pero no por sí mismos, sino en cuanto que Cristo les sostiene (v. 4,11). Los vv. 21 pasan de la “construcción” al “templo”, lo cual le sirve para recuperar el papel que tienen el Padre y el Espíritu Santo.

3. El ministerio apostólico (3,1-21).

Excepto la doxología final (vv. 20s), que afecta a todo lo dicho hasta el presente, los otros tres párrafos (resp. vv. 1-7; vv. 8-13 y vv. 14-19) subrayan la primera persona del singular y se refieren a la revelación. Como elementos específicos, aparecen, respectivamente, los “apóstoles y profetas” (v. 5), los “principados y potestades” (v. 10) y “el hombre interior” (v. 16).

La gracia que “le ha sido dada” al apóstol (vv. 2.7)55 la concreta aquí en una especial comprensión del misterio de Cristo (v. 5), el cual, a su vez, parece concretarse en el hecho de la incorporación de los gentiles a las promesas (v. 6; cf. 1,9s). Según el texto que sigue, ésta es la “economía” del misterio, el cual llega hasta la “multiforme sabiduría de Dios” (vv. 9s) y no andará muy lejos de la percepción cuatridimensional que tienen todos los santos del amor de Cristo que “supera todo conocimiento” (vv. 17s)56.

En la doxología final (vv. 20s) sobresale el tema del poder, presente bajo distintos términos en todo el capítulo y en toda la carta. En el fondo del tema está sin duda la “fuerza de la resurrección” (Flp 3,10)57 que el apóstol sintió en sí desde el día de Damasco.

4. Exhortación general: la respuesta cristiana (4,1-5,20).

Como en Pablo, no se trata de exhortación en estado puro, sino reforzada muchas veces por desarrollos de carácter doctrinal. Además de claros paralelismos con la sección correspondiente de Colosenses, el discurso parece inspirado en Rom 12s, tanto por su introducción, como por su primer gran tema, que es la Iglesia (compárese Ef 4,7-16 con Rom 12,3-8), como por su orientación hacia el amor cristiano (Ef 4,2.15s; 5,2.25.28.33, con Rom 12,8; 13,8- 10), como por su tendencia a la exhortación corta (Ef 4,25-31; 5,3-12, con Rom 12,9-21), como por su cierto final escatológico (Ef 5,16, con Rom 13,11-14).

En el esquema del fragmento, además de la introducción (vv. 1-3), del tema eclesiológico (vv. 4-16), de dos listas de vicios (vv. 25-32 y 5,3-14) y de la conclusión (vv. 15-20), contamos con dos momentos de reflexión más general: uno sobre la “vanidad” gentil (4,17-24) y otro sobre el ejemplo de Cristo (5,1s). Tendríamos, pues: a) Introducción (vv. 1-3); b) La unidad de la Iglesia (vv. 4-16); c) La “vanidad” gentil (vv. 17-24); d) Primera lista de vicios (vv. 25-32); e) El ejemplo de Cristo (5,1s); f) Segunda lista de vicios (vv. 3-14); g) Conclusión (vv. 15-20).

a) Introducción (vv. 1-3). Propiamente, la introducción es el v. 1: que caminemos de manera digna del que nos llamó58. Los vv. 2s son una pequeña lista de virtudes59. La “unidad del Espíritu” (v. 3)60 nos introduce en el tema eclesiológico.

b) La unidad de la Iglesia (vv. 4-16). De una “unidad” (v. 3), se pasa a siete “unidades” (vv. 4-6). Las reordenaríamos diciendo que “un solo Espíritu” (v. 4b), “un solo Señor” (v. 5a) y “un solo Dios

[y]

Padre” (v. 6a) nos llevan a ser “un solo cuerpo” (v. 4a), por la esperanza (v. 4c), la fe y el bautismo (v. 5bc)61.

A continuación, se afirma el papel de Cristo en la Iglesia a la luz de Sl 68,19: “el que sube” sólo puede ser uno que “ha bajado”, es decir, Cristo (vv. 7- 10)62

Finalmente, se da una lista de carismas de tipo pastoral: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros (v. 11)63, personas que tienen que “dar algo” de parte de Dios, que tienen un “ministerio” en orden a la “edificación” (v. 12)64. A través de ellos (v. 13), “todos” (con artículo: oi pantes) podrán llegar a dar la talla de Cristo65.

Sigue (vv. 14-16) la exhortación a no dar bandazos (según 2,20, no saliéndonos del “fundamento”) y a crecer en dirección a Cristo, que es quien “coordina” el cuerpo 66.

c) La “vanidad” gentil (vv. 17-24). En la parte negativa (vv. 17-19), los gentiles son vistos a la luz de Rom 1,21-32, más algún reflejo de 11,7-10: vanidad, ceguera, insensibilidad. Pero con una diferencia: no dice, como en Rom 1,24.26.28, que “Dios les entregó” a esos vicios, sino que “se entregaron” ellos mismos. En la parte positiva (vv. 20-24), sigue respectivamente, a Col 2,6 sobre las tradiciones de Cristo y 3,9s sobre el hombre nuevo. Lo nuevo en Efesios es que hable de “haberle oído” a “Jesús” (sin más determinativos: v. 21) y también que diga que el hombre nuevo ha sido “creado” (v. 24; cf. 2,10.15) y no sólo “renovado” a imagen de aquél que lo creó (Col 3,10). d) Primera lista de vicios (vv. 25-32). Mira sobre todo a las relaciones interpersonales, incorporando el contenido de Col 3,8-9a.13, pero también algunos temas de Pablo: “miembros unos de otros” (allêlôn melê: v. 25; cf. Rom 12,5), “trabajar con las propias manos” (v. 28; cf. 1 Tes 4,11), “no entristecer al Espíritu Santo” (v. 30; cf. 1 Tes 5,19: “no apagar”), con el que hemos sido “sellados” (cf. 2 Cor 1,22) para el “día” (cf. Rom 13,12; 1 Tes 5,2.4) de la “redención total” (v. 30; cf. Rom 8,23).

e) El ejemplo de Cristo (5,1s). Amplía Col 3,12a, pero añadiendo el tema de la “imitación de Dios”, con el que supera a Pablo (cf. 1 Cor 4,6; 11,1). En lo de actuar “tal como Cristo” (vv. 2.25), remeda Rom 15,7; en lo de “amó y se entregó”, sigue a Gál 2,20, pero introduciendo “por nosotros” en v. 2 y “por la Iglesia” en v. 25. En cuanto a v. 2b, es curioso que Pablo sólo haya hablado del “sacrificio” espiritual de los cristianos (Rom 12,1) y de la “ofrenda” de los gentiles (15,16); de Cristo había dicho sólo que “Dios lo puso como propiciatorio con su sangre” (3,25): es posible que aquí Efesios haya querido sustituir un sacrificio más “especial”, por otros más comprensibles para todo el mundo.

f) Segunda lista de vicios (vv. 3-14). En la lista como tal (vv. 3-5b), se inspira en Col 3,5s. Inspirándose en Pablo, añade que los tales no tendrán parte en el reino de Dios (v. 5d)67 y de Cristo (según Col 1,13). También, que no hay que tener “comunión” con ellos (vv. 7.11)68, que tienen que caminar como “hijos de la luz” (vv. 8s.11-14)69 y discernir lo que agrada a Dios (dokimazô; v. 10)70. El fragmento concluye (v. 14b) con un texto poético, citado como importante, en el que se unen resurrección e iluminación71.

g) Conclusión (vv. 15-20). Tanto en lo de recuperar el tiempo (v. 16), como en la referencia al entusiasmo en el culto (vv. 18s), sigue a Colosenses (resp. 4,5 y 3,16). La comparación de la borrachera con los dones del Espíritu (v. 18) queda por lo menos insinuada en 1 Cor 12,2; 14,23, en los “gemidos inenarrables” de Rom 8,26 y en el mismo uso del verbo “gritar” (krazô) cuando es el Espíritu quien nos mueve (Rom 8,15; Gál 4,6).

5. Exhortaciones particulares: la familia cristiana (5,21-6,9).

a) Esposas y maridos (vv. 21-33). A lo largo de trece versículos, se comentan tres de Colosenses (3,18-21). Un añadido importante es que la sumisión de la esposa al marido aparece en el contexto de una sumisión universal de unos a otros (v. 21; cf. Flp 2,3). El otro es la comparación del marido con Cristo en su amor absolutamente abnegado a la Iglesia (vv. 23-33).

La comparación aparecía ya en 1 Cor 11,3. El autor de la carta (vv. 25-27) aprovecha también la idea de la virgen pura “presentada” a Cristo como esposa (2 Cor 11,2), pero ha debido añadir que Cristo tuvo que entregarse a la muerte para poderla purificar. Finalmente (vv. 29-32), incorpora la idea, tomada de Gn 2,24 y citada en 1 Cor 6,16, de que los esposos forman “una sola cosa” (literalmente, “una sola carne” o “un solo cuerpo”), aún a costa de abandonar su ambiente familiar. Pues bien: éste es un “gran misterio” que se cumple en Cristo y en la Iglesia (v. 32): Cristo abandonó las demoras celestiales para unirse con una Iglesia que estaba francamente impresentable.

La consecuencia de ello es que los maridos deben amar a su mujer (vv. 25a.28.33a), y las mujeres, se supone, viceversa: para ambos vale que “nadie odia su propia carne, sino que la alimenta y la cobija” (v. 29).

b) Hijos y padres (6,1-4). En cuanto a las relaciones paterno-filiales, Efesios añade poco a Col 3,20s. Sólo la observación de que éste es el único mandamiento que, según Ex 20,12, conlleva una promesa de larga vida.

c) Esclavos y dueños (vv. 5-9). No añade sustancialmente nada a Col 3,22-4,1. Sólo refuerza el sabor paulino del texto con dos frases: “como siervos de Cristo” (v. 6; cf. 1 Cor 7,22s) y “sea esclavo, sea libre” (v. 8c; cf. 1 Cor 12,13c)

6. Final epistolar (vv. 10-24).

a) Exhortación final (vv. 10-20). Consta de una primera parte, más bien apocalíptica y bastante nueva (vv. 10-17), más una invitación a la oración (vv. 18-20), fuertemente emparentada con Col 4,2-4.

Como ya observamos a propósito de 3,20s, el tema del poder de Dios tiene un gran relieve en toda la carta. Aquí (vv. 11b.12), como en 2,2 y 4,27, aparece un poder contrapuesto, al que se atribuye un dominio efectivo en el mundo (kosmokratoras) y un indudable parecido a la divinidad (pneumatika… en tois epouraniois; cf. los términos en 1,3). En 2,2, también se le considera “espíritu” poderoso” y se le considera príncipe “del aire” (es decir: por debajo del cielo y por encima de la tierra). En v. 11b y en 4,27, se le llama “diablo” (diabolos), nombre no usado por Pablo, pero ampliamente difundido en todo el Nuevo Testamento, incluyendo las Pastorales (1 Tim 3,6s; 2 Tim 2,26) y la Carta a los Hebreos (2,14). También es identificado con los “principados y potestades”, que en 1,21 y 3,10 no quedaban tan mal (el mismo contraste, entre Col 1,16; 2,10 y v. 15). Bien puede identificarse con aquél que Pablo denomina con el término hebreo de “Satanás” (cf. Rom 16,20; 1 Cor 5,5). Contra ese poder hay que usar la “panoplia” de Dios (vv. 11a.13a; cf. “armas”, en Rom 6,12s), descrita en vv. 14-17 a semejanza de 1 Tes 5,9.

La carta perdería toda su lógica si no se contara con una victoria final en esta batalla: si Dios lo sometió todo bajo los pies de Cristo (1,21), no puede dejar eternamente sueltos “por el aire” a esos “dueños del mundo”. Es decir que al “día malo” de v. 13 (cf. 5,16) sucederá el gran día de la redención total (4,30), en el que la “señal” (1,13; 4,30) del Espíritu servirá como “billete de entrada” y las “arras” (1,14) acreditarán que se nos debe la herencia en el Reino de Cristo y de Dios (5,5).

b) Saludos y bendiciones (vv. 21-24). En vez del abanico de relaciones personales que desplegaba Colosenses en este lugar (4,7-17), no tenemos más que una referencia a Tíquico, que hasta podía ser copiada de Col 4,7s.

Las bendiciones finales tampoco añaden mucho. “Los que aman a nuestro Señor Jesucristo” (v. 24a) nos recuerda 1 Cor 16,22. La “inmortalidad” (v. 24b) resuena aquí por primera vez (cf. 1 Cor 15,42.50.53s), pero es siempre bienvenida.

Por Jordi Sánchez Bosch en Escritos paulinos

Notas

  • (32)  por paralelismo con Rom 1,7; 1 Cor 1,3; 2 Cor 1,3; Gál 1,3; Flp 1,2; Flm 3; cf. 1 Tes 1,1.
  • (33)  Cf. 1 Cor 1,27s.
  • (34)  Cf. Rom 8,29s.
  • (35)  Cf. Rom 3;24s.
  • (36)  Cf. 1 Cor 2,7.
  • (37)  Cf. Gál 4,4.
  • (38)  Cf. vv. 6.14; Flp 1,11.
  • (39)  Cf. Col 1,3; Rom 1,10.
  • (40)  Cf. Rom 8,34.
  • (41)  Cf. 1 Cor 15,24.
  • (42)  Cf. Flp 2,9.
  • (43)  Cf. 1 Cor 15,27.
  • (44)  Cf. 1 Cor 11,3.
  • (45)  Cf. 1 Cor 15,28.
  • (46)  Que bien puede evocar Rom 3,9-20; cf. orgê, en 1,18-20.
  • (47)  Cf. 1,7.18; Rom 9,23.
  • (48)  Cf. v. 15; 4,24; 2 Cor 5,17; Gál 6,15.
  • (49)  Cf. 2 Cor 4,7.
  • (50)  Cf. Rom 3,20; 4,2.
  • (51)  Cf. Col 2,11.13; Rom 2,27s.
  • (52)  Cf. Rom 9,4.
  • (53)  Cf. 1 Tes 4, resp. vv. 13 y 5.
  • (54)  Cf. v. 12; Flp 3,20.
  • (55)  Cf. Rom 1,5; 12,3.
  • (56)  Cf. Flp 4,7.
  • (57)  Cf. Rom 1,4.16.20.
  • (58)  Cf. casi literal, 1 Tes 2,12; también, Flp 1,27: “del Evangelio”; Col 1,10: “del Señor”.
  • (59)  En la línea de Col 3,12-14 y Rom 12,3.8-21.
  • (60)  Tema de 1 Cor 12,4.8-13.
  • (61)  Cuatro de las siete “unidades” (vv. 4-6) están explícitamente en Pablo: “un solo cuerpo” y “un solo Espíritu” es la secuencia de 1 Cor 12,12s; el paralelismo entre “un solo Señor” y “un solo Dios [y] Padre” es la gran aportación de 1 Cor 8,6; la unidad de esperanza, de fe y de bautismo se suponen, por el modo como se habla de ellos (cf. 1 Cor 15,11; Gál 1,6-8).
  • (62)  Rom 10,6s también vincula la salvación a una “bajada” y a una “subida” de Cristo. Por otro lado, Rom 12,3 habla de una “medida” de los dones, pero se la atribuye a Dios, como también 1 Cor 12,28 atribuye a Dios su distribución. El traspaso, propiciado por la cita del Salmo, parte de la gran unidad entre el Señor y Dios Padre.
  • (63)  Incluye a los tres que tenían puesto numerado (“primero…, segundo…, tercero…”) en la lista de 1 Cor 12,28, pero colocando a los “evangelistas” y a los “pastores” entre los “profetas” y los “maestros”; deja a un lado los que podríamos llamar “carismas de acción” (milagros, ayuda) o “de contemplación” (el don de lenguas).
  • (64)  Cf. diakonia, “ministerio”, en Rom 11,13; 12,7; oikodomê, “edificación”, en 1 Cor 14,3.5.12.26.
  • (65)  Cf. Gál 4,19.
  • (66)  Cf. 1 Cor 12,24s.
  • (67)  Cf. 1 Cor 6,9s; Gál 5,21.
  • (68)  Cf. 1 Cor 5,9-11; 2 Cor 6,14- 16.
  • (69)  Cf. 5,17; 1 Tes 5,5; Rom 13,12.
  • (70)  Cf. Rom 12,2; 1 Tes 5,21.
  • (71)  Cf. 2 Cor 4,4.6.
  • (72)  Para quien relacione la Carta a los Hebreos con Cesarea, resultará confirmatorio el paralelismo entre Efesios y aquella carta, que nos muestra A. VANHOYE, L’Epître aux Ephésiens et l’Epítre aux Hébreux, Bib 59 (1978) 198-23.

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