El exilio y la restauración

Durante la dominación persa, el pueblo judío disfrutó de una paz relativamente estable. Cuatro edictos se dieron en su favor:

1) Ciro les permite la repatriación:

1, 1 En el primer año del reinado de Ciro, a rey de Persia, y para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, el Señor impulsó a Ciro a promulgar en todo su reino, de palabra y por escrito, este decreto: 2 “Ciro, rey de Persia, dispone lo siguiente: El Señor, Dios de los cielos, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. 3 Así que, a cualquiera de vosotros que pertenezca al pueblo del Señor, que Dios le ayude, y vaya a Jerusalén, que está en Judá, a construir el templo del Señor, el Dios de Israel, que es el Dios que habita en Jerusalén. 4 Y a cualquiera de los supervivientes que emigre del lugar donde ahora vive, que le ayuden sus vecinos con plata, oro, bienes y ganado, además de donativos para el templo de Dios en Jerusalén.”(Esd 1,1-4)

2) También Ciro le ayuda a empezar la construcción del Templo realizado bajo la dirección de Zorobabel que tenía el cargo de alto comisario (538 a.C.);

6, 1 Entonces el rey Darío ordenó buscar en los archivos donde se guardaban los documentos de valor en Babilonia; 2 y en el palacio de Ecbatana,a que está en la provincia de Media, se encontró un libro en el que constaba la siguiente memoria: 3 “En el primer año de su reinado, el rey Ciro dictó esta orden: ‘En relación con el templo de Dios en Jerusalén: Que se pongan los cimientos y se reconstruya el edificio, para que se ofrezcan allí sacrificios. Ha de tener veintisiete metros de alto por veintisiete de ancho; 4 además, tres hileras de grandes bloques de piedra y una de madera nueva. El tesoro real pagará los gastos. 5 En cuanto a los utensilios de oro y plata del templo de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo de Jerusalén y trajo a Babilonia, que se devuelvan y sean llevados a Jerusalén, y que sean colocados en el templo de Dios, que es su sitio.’ ” (Esd 6,1-5)

3) Darío I anima las obras para la reconstrucción del templo que se habían parado:

6, 6 Entonces el rey Darío dio la siguiente orden a Tatenai, gobernador de la provincia al oeste del río Éufrates, y a Setar-boznai y sus compañeros, los funcionarios de aquella misma provincia:

“Retiraos de Jerusalén7 y dejad que el gobernador de los judíos y sus dirigentes se encarguen de reconstruir en su sitio el templo de Dios. 8 Y estas son mis órdenes en cuanto a la manera de ayudar a los dirigentes judíos para que reconstruyan el templo de Dios: Que con los impuestos que el tesoro real recibe de la provincia al oeste del río Éufrates se paguen puntualmente los gastos para que no se interrumpan las obras. 9 Y que diariamente y sin falta se entregue a los sacerdotes de Jerusalén, según sus indicaciones, todo lo que necesiten, sean becerros, carneros o corderos para los holocaustos al Dios del cielo; o también trigo, sal, vino o aceite, 10 para que ofrezcan al Dios del cielo sacrificios agradables y rueguen también por la vida del rey y de sus hijos.

11 “Asimismo ordeno que si alguien desobedece esta orden, se arranque una viga de su propia casa y sea empalado en ella; y que su casa sea convertida en un montón de escombros. 12 ¡Y que el Dios que escogió a Jerusalén como residencia de su nombre, destruya a cualquier rey o nación que se atreva a causar dificultades o perjuicios al templo del Señor que está en Jerusalén! Yo, Darío, he dado esta orden. Cúmplase al pie de la letra.”

4) Posteriormente, Artajerjes envía a Esdras en el a. 458 con plenos poderes para arreglar la situación de Palestina:

11 Esta es la copia de la carta que el rey Artajerjes entregó a Esdras, sacerdote y maestro instruido en todos los mandamientos y leyes del Señor para Israel: 12 “El emperador Artajerjes saluda a Esdras, sacerdote y maestro instruido en la ley del Dios del cielo. 13 He ordenado que todo israelita que se encuentre en mi reino y que quiera irse a Jerusalén contigo, pueda hacerlo, incluso si es levita o sacerdote.

14 Porque el rey y sus siete consejeros te envían a estudiar la situación en Judá y Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que tienes en la mano.15 Lleva contigo la plata y el oro que el rey y sus consejeros ofrecen voluntariamente al Dios de Israel, que habita en Jerusalén, 16 y toda la plata y el oro que puedas conseguir en toda la provincia de Babilonia, más los donativos que el pueblo y los sacerdotes ofrezcan voluntariamente para el templo de Dios en Jerusalén. 17 Con ese dinero comprarás becerros, carneros y corderos, junto con sus ofrendas de cereales y de vino, para ofrecerlos sobre el altar del templo del Dios vuestro en Jerusalén. 18 En cuanto al oro y la plata restantes, haced tú y tus compañeros lo que os parezca mejor, conforme a la voluntad de Dios. 19 Pero los utensilios que se te han entregado para el culto en el templo de tu Dios, entrégalos tú mismo al Dios de Jerusalén.

20 “Cualquier otra cosa que debas proporcionar para el templo de tu Dios, puedes conseguirla en los almacenes reales.

21 Y yo, el rey Artajerjes, ordeno a todos los tesoreros al oeste del río Éufrates que sin falta entreguen a Esdras, sacerdote y maestro instruido en la ley del Dios del cielo, todo lo que él pida, 22 hasta tres mil trescientos kilos de plata, veintidós mil litros de trigo, dos mil doscientos litros de vino, dos mil doscientos litros de aceite y toda la sal que pida.

23 “Todo lo que pida el Dios del cielo para su templo, debe ser entregado rápidamente, para que no venga ningún castigo sobre los hijos del rey y sobre sus dominios.

24 Habéis de saber también que está prohibido imponer tributo, impuestos o derechos a cualesquiera de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo o a cualquier otra persona que sirva en el templo de Dios.

25 “En cuanto a ti, Esdras, de acuerdo con los conocimientos que tu Dios te ha dado, nombra jueces y gobernantes que hagan justicia a toda la gente de la provincia al oeste del río Éufrates, o sea, a todos los que conocen la ley de tu Dios; y a los que no la conozcan, enséñasela.

26 Y a todo el que no cumpla la ley de tu Dios y las leyes del rey, que se le condene inmediatamente a muerte, a destierro, al pago de una multa o a prisión.

Finalmente, en el a. 445 Artajerjes faculta a Nehemías para reconstruir los muros de la ciudad.

En este vídeo se ve muy resumido la formación del imperio persa:

Cfr. En el siguiente enlace encontrarás algunos vídeos que amplian la información sobre este interesante  y complejo periodo de la historia de Israel:

Para un estudio más detallado se puede analizar con más detalle los siguientes aspectos:

  1. La caída de Jerusalén y el destierro
  2. Ezequiel y los discípulos de Isaías: consuelo y expiación
  3. Los círculos sacerdotales
  4. Actividad religiosa y literaria
  5. Época Persa: restauración de Israel y del Templo
  6. Misión de Esdras y Nehemías: la Ley y la configuración del judaísmo
  7. Redacción y recopilación de los libros sagrados

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